
El hijo del mítico realizador japonés Kenji Fukasaku, Kenta Fukasaku, dirige esta modesta producción japonesa.
Basicamente es un único escenario (una escuela o instituto por la noche), pocos actores jovenes y poco mas.
Todos son reunidos ahí porque una estudiante, que lleva puesta una grotesca cabeza de rata, los quiere matar a todos, uno por uno.
Por tanto los puntos de interés del film son:
A) como van a morir cada uno de los jóvenes
B) la identidad de la serial killer
C) cuales son los motivos por los que quiere matar a todos esos chavales
La película no es nada del otro mundo, ni nos descubre nada nuevo, sino es mas de lo mismo, pero bien rodado. Buena calidad de imagen, excelente fotografia y un atinado montaje hacen llevadero el visionado del largometraje.
El film tiene sus momentos sangrientos pero no es excesivamente gore ni violento.
Tiene sus momentos cómicos, cuando la asesina-rata se comunica a base de notas que ya tiene todas previemente escritas en as hojas de una libreta.
La conversación con el tipo de la portería de fútbol, que habla, con la rata, que le va respondiendo con páginas de su libreta es de mear y no echar gote. Un despiporre flipante.
Pa' cagarse es la escena del cubo en la cabeza. Es verla para creerla. ¡Que disparate! ¡Solo se le podía ocurrir eso a los chin-chun-weis!
Con todo un film muy menor, que ha psado sin pena ni gloria, porque en general la propuesta no es radical, no es excitante y al contrario es bastante aburrida y predecible.
Pero ya sabeis que a los japos les molan esta clase de películillas.