EL REGRESO DEL MONSTRUO, 1959

EL REGRESO DEL MONSTRUO


El intrepido y habitual de la época, Luis Aguilar, se enfrenta esta vez a un repertorio de criaturas chungas de lo mas dispar: una bruja, un esqueleto parlanchín, un poderoso monstruo rollo Frankenstein que tiene dientes de castor y hasta con un científico loco.

Lo habitual de estos modestos films son mujeres hermosas (Tere Velazquez), Mariachis, canciones en la taberna, ambientación tipo far west polvorienta, revólveres a lo cowboy, y monstruos cutres hechos con ínfimos medios.

La estrella del film es sin lugar a duda el esqueleto, que sorprendentemente está animado con marionetistas que le otorgan un repertorio amplio de movimientos y una voz de doblaje francamente divertida.

Atención a las escenas en que el actor-especialista vestido de monstruo se descuelga de una enorme pared, sin truco. Es decir, en director, de forma real y sin cables, medidas de seguridad o colchones debajo. Hay que tener los cojones bien puestos para hacer eso.

En resumen estamos ante una película prescindible y que es muy poquita cosa. Se trata de la tercera parte de un serial cinematográfico de los 50.