
Tras el estupendo film original de 1994, en el que trágicamente murió su
protagonista Brandon Lee, dos años mas tarde, llegó la secuela.
Como han hecho con el cuarto film del espía Bourne, nunca fué uno, sino
muchos, porque es un programa del gobierno-ejército para crear un grupo
de agentes secretos.
En este film sucede lo mismo. Tras una muerte violenta y trágica, no hay
un cuervo, sino muchos, que reviven a los muertos para impartir
justicia. Y por tanto el concepto del Cuervo, héroe sobrenatural venido
del mas allá, no es que es uno, sino muchos, dando posibilidad y campo a
secuelas.
El film original con un presupuesto en torno a los 15 millones de
dólares recaudó 50 en cines USA, siendo un éxito comercial para el
estudio que lo produjo, por tanto la secuela era obligada. En esta
ocasión, Vicent Perez hace de el cuervo, y con un presupuesto algo
inferior, 13 millones, recaudó 17 en cines USA, lo que fue un rotundo
fracaso.
¿Qué falló en la secuela? En primer lugar el film está filmado en su
totalidad en tonos amarillos, ocres y dorados. TODO EL PUTO FILM. Es
como si te pusieras gafas con celofanes amarillos-yema de huevos, y
vieras durante una hora y media el mundo de color amarillo. Que agobio y
aburrimiento.
Visualmente el film es un agobio, un anuncio de envolturas doradas de
bombones de Ferrero Roché, que se prolonga hasta lo interminable.
El cuervo de este film, no tiene la cara pintada de blanca, y su aspecto
es bastante cutre, alejado del cuervo original de 1994, mucho mas
gótico y siniestro.
La historia es aburrida, floja, y el film flota entre la indeterminación y la somnolencia mas evidente.
El personaje no es carismático y no interesa, los secundarios son de
risa, olvidables a los tres segundos, la trama un coñazo, y todo
rebozado de yema de huevo.
La película es un torpe y pretencioso ejercicio estilista y fashion, que
para dar un ejemplo que entendais, es como ver a una super top-model
con un vestido dorado, en plan rollo anuncio de burbujas de champagne o
cava, entonces cuando da un paso, se cae por unas interminables
escaleras y se queda sentada de culo, delante de mil espectadores.
Explota todo el mundo en risas ante semejante accidente y ridículo. Es
la sensación que da este film.
A destacar el cantante Iggy Pop, en un buen papel como malvado, lo único salvable del film.