
El valle de Gwangi es una película entrañable que me trae muy buenos recuerdos.
Era un niño: probablemente tenía ocho o nueve años, y veía mucho la
televisión: me tragaba miles de films en blance y negro del oeste, de
mafiosos, comedias, dramas, musicales, lo que fuera...
En aquellos tiempos no tenía revistas de cine (era finales de los años
70) y el Internet era algo que no existía ni había oido hablar de algo
parecido: sí me lo hubieran explicado hubiera pensado que se trataba de
algo de ciencia ficción.
En aquel entorno de desinformación cinematográfica, pasaron un film del
oeste por la tele que vi encantado: era a color, y joder, salían
vaqueros... ¡Y hasta un circo con elefantes! Y me fuí viendo la película
hasta que esta pegó un giro increible: en Mexico habia un valle secreto
y desconocido, en medio del desierto, no visitado por el hombre, que
dentro encerraba un entorno prehistórico de plantas y fauna, que
incluía... ¡Dinosaurios!
Yo flipé con aquello: vaqueros peleando y atrapando dinosaurios de todo
tipo. Herviboros, voladores, Triceratops y hasta un Tiranosaurio Rex.
¡Que flipada!
Entonces capturan al monstruo gigante carnívoro, lo llevan al circo, y
mediante esta formidable criatura ganaran fama y dinero a carretillas,
se desata la tragedia. Como en King Kong, el poderoso bicho se escapa y
causa el caos y la destrucción en el pueblo.
El film me pareció FABULOSO, lleno de magia, efectos especiales,
dinosaurios, etc... Me pareció un combinación exótica pero muy
entretenida del Western, el cine de vaqueros y el Oeste americano, con
el de Dinosaurios de tiempos remotos.
Hoy en día, los efectos especiales y el film pueden resultar anticuados,
pero hace décadas la película capturó la imaginación de niños y
espectadores como yo. El giro argumental del film es genial.
Ver esta película hace poco para hacer la review, me hizo pasar un rato entretenido y nostálgico.
Un CLÁSICO de la fantasía, que evidentemente tiene muchos años encima.
Comentar finalmente que la película se rodó en España, en el desierto de
Tabernas, en Almería, en Andalucía, y en Cuenca, en Castilla-La Mancha.
Es decir que hicieron pasar pueblos y exteriores por mexicanos.