Unos desaprensivos capturan a una mujer que está más buena que el pan, y le meten en un almacén grande y bastante destartalado.
En
el más puro estilo Reservoir Dogs, un grupo de capullos llena metraje
con diálogos de los más variopintos, desde los que rozan el absurdo, los
delirantes y los malos. El plantel de personajes no puede ser más
horripilante: un capullo con cresta, un macarra pelado con un pañuelo en
la cocorota y así... Pero no está perdido. Hasta cuando se hunde un
barco en medio de una tormenta siempre hay espacio para la esperanza.
Glu, glu, glu, glu...
Resulta que en el almacén se aparecen unos
fantasmas que van metiendo caña al personal. A un tipo, mientras caga,
le arrancan la polla y los cojones en la taza del water, y en una
genialidad nunca vista, los fantasmas lo desnucan con una tapa del
water. Ver para flipar.
Resulta que los fantasmas son de las
víctimas de unas películas snuff que rodaban ahí. ¡La cosa se pone
interesante! Pero por razones QUE NO ALCANZO A ENTENDER que alguien me
explique quien grabaría o guardaría esas filmaciones en contas VHS.
¿...? ¿No tiene más calidad un mini-dv grabado por una pequeña cámara de
alta definición? ¿O un disco dvd-ram grabado por una buena cámara con
óptica Leica, como la solvente Panasonic?
Pero el caso es que
también hay cabida para escenas con cámara en mano, al más puro estilo
de La bruja de Blair. ¡Cómo ha influido esa película en la historia del
cine moderno!
En definitiva el film es bastante entretenido, pero
no nos engañemos: no es ninguna maravilla. Se deja ver y poco más. Es
una lástima porque si se hubieran trabajado mejor el guión a fondo
podrían haber conseguido un film interesante.
Otro de los
problemas del film, independientemente de su pequeño presupuesto, es su
aspecto aséptico de video. Falta ambientación y aspecto cinematográfico.
Sobre todo ese aspecto canta en las secuencias de los fantasmas.
ENTRETENIDILLA si se está de buen rollo.