Una joya del cine de terror más casposo, cutre e inmundo. Pura serie Z con denominación de origen y carnet de identidad.
El
film es una mezcla de la popular La noche de los muertos viviente
(1968) junto con los trágicos incidentes de Charlie Mason y su secta,
que en 1969, perpetraron una masacre en donde murio la actriz Sharon
Tate. Aquel hecho conmocionó a la sociedad norteamericana de finales de
los 60, así que era una buena idea explotar la idea en un film grotesco,
loco, pero con un malévolo punto de fascinación. Incluso se permitieron
poner la palabra PIG (cerdo en inglés) en una determinada escena del
film, cosa que hizo Charlie Mason en la infame masacre que perpetró,
escribiendo la palabra pig con sangre.
La trama es la siguiente.
Una banda de hippies cabrones, hijos de puta a más no poder y adoradores
de satanás van a parar drogados como cangrejos a un pueblecito
tradicional y rural norteamericano.
Estos salvajes drogadictos
atemorizan al pueblo, pegan palizas a la gente y violan a una joven al
principio del film. Cosa curiosa esa, porque luego la chica hace amistad
con uno de sus violadores, se enamoran y le perdona su fechoría.
¡INCREIBLE! ¡Qué bonito es el amor!
El caso es que un niño,
también un hijo de puta de cuidado, no se le ocurre otra cosa que matar
con una escopeta a un perro rabioso en medio del bosque, descuartizalo y
hacer pasteles de carne infectada con la rabia, que dará a los hippies
que no se enteran de la misa la mitad.
Total que entre el
satanismo que llevan en el cuerpo, dosis de tripis, marihuana y lsd
masivas y una infección de rabia tamaño king size, toda la comuna de
hippies se convierten en unos agresivos asesinos que babean babas
blancas y que matarán a todo el que se les cruce por delante.
La
movida está en que la putilla del grupo, una calientapollas con buenas
tetas, quiere comerse un montón de pollas. Los obreros, ellos muy
dispuestos por la causa hacen fila india, y claro, a la mujer le da un
ataque de pánico ante tanto palote duro y se quiere rajar. Pero claro,
eso no será... El primer tipo ni corto ni perezoso se la lleva a una
ducha para bajarles los humos, relajarla y continuarla follándosela. Y
eso claro, hace que la rabia se propage entre los obreros.
Al
final un montón de gente está babeando en las calles matando a todo
bicho viviente y la cosa concluye con la llegada de la policía, que los
mata a todos a tiro limpio. ¡Cómo debe de ser coño! ¿Llevarlos a un
hospital o tratarlos? ¡Naranjas de la China! Muerto el perro acabada la
rabia, dice el refrán.
El film nos muestra toda clase de muertes
como un suicidio calentito a lo bonzo, una cabeza empalada con una
espada, una decapitación a machetazos, una mano cortada con un cuchillo
de cocine eléctrico, etc... Es decir, que tiene bastante gore y salsa de
tomate.
La película es descacharrante. No hay que buscarle una
lógica (porque muchas cosas no tienen demasiado sentido), ni tampoco
grandes interpretaciones (el niño es un actor terriblemente malo, pero
no le van a la saga otros adultos del film) sino un sentimiento general
de Explotation descarado, absoluto y canalla.
Un film CANALLA y GOLFO que te hace pasar un buen rato, disfrutando de una inmundicia de pura serie Z. INTERESANTE.