
Un film terriblemente flojo, debut de Tim Martin como director, un
profesional de los efectos especiales que ha trabajado en films como
Spiderman, Spiderman 2, Hellboy, La guerra de los mundos, Superman
Vuelve, la precuela de La cosa, etc...
N dudo su capacidad en el campo de los efectos especiales, pero este
film agoniza para llegar a sus breves 79 minutos de duración.
Un meteorito cae del espacio al mar y trae alguna clase de larva
espacial, que es ingerida por los peces. Los peces son pescados (en
noche americana. Foto 1) y con ellos se hace Sushi en un tugurio canalla
lleno de música, decoración cutre y muchas tías buenas. ¡Las camareras
son unas cachondas que se insinuan en plan rollo porno! (Foto 2) y
tomando el concepto de la inolvidable Demons (todos atrapados en el
cine) pues aquí están todos atrapados dentro de un bareto de sushi.
Y como en la novela de Robert A. Heinlein, The puppet masters (1951),
pues el parásito controla a la persona. Y todos los parásitos están
conectados telepáticamente con el gran parásito maestro o padre.
Matándolo a él, se matan el resto de parasitillos.
Nada nuevo en este film, pero el problema que a el director de este film
no se le ha pegado nada de los grandes directores con los que ha
trabajado: malas interpretaciones, planos muy estáticos, nada de
suspense o emoción, y muchos artimañas que utiliza a pecho descubierto,
para camuflar la falta de presupuesto y ahorrarse planos, sin ningún
pudor.
¿Hace falta añadir algo mas? Muy poquita cosa...