
Otra aventura mas de Hércules, que en la línea fantástica del peplum
(cine de romanos) en la que Hércules, el heroe dotado de una tremenda
fuerza, vive aventuras de lo mas fantásticas y peleonas.
Cuando Hércules regresa a su hogas y con su gente, descubre que su esposa ha sido asesinada por un rey malo.
Hércules jura venganza y viaja hasta las tierras del rey cabrón, y
resulta que su hija (Jane Mansfield) es una chica buena que cae rendida a
los pies del cachás.
A todo ello y encontrando una aliada inesperada para materializar su
venganza, Hércules se enfrenta a un enorme dragón de tres cabezas, a las
amazonas cuya reina es también Jane Mansfield en un doble papel en este
film, un hombre peludo primitivo, y descubriremos en el film lugares
tan increibles como el bosque de hombres-árbol, sin contar con el puñado
de maricones romanos en bragueta bailando (eso sí que da miedo). Te
despitas y... ¡Te meten un torpedo por la retaguardia!
Comentar que la pareja protagonista, tanto Jane Mansfield como el
fisicoculturista que hace de Hércules (Mickey Hargitay) era marido y
mujer en aquel tiempo (él era su segundo esposo y aún ella se casaría
por tercera vez).
Jane Mansfield era un mujer muy guapa y de curvas tremendas. Murió en 1967 en un trágico accidente de tráfico.
En un coche iban ella, su amante (tras haberse ella divorciado de su
tercer marido), el conductor y en los asientos de atrás los tres hijos
de ella.
A elevada velocidad se toparon con un tractor que remolcaba una
trailera, que habia aminorada la velocidad porque había un camión
fulmigador de insecticidas operando.
El coche se empotró por detrás y los tres adultos murieron en el acto y los tres niños sobrevivieron con heridas leves.
Existe una leyenda urbana que dice que Jane Mansfield quedó decapitada y su cabeza sobre el capó del coche. Completamente falso.
Lo que si es cierto es contra el parabrisas encontraron una gran mata
rubia de pelo. Podía ser una peluca que llevaba puesta Jane Mansfield
sobre su pelo, o bien el cuero cabelludo de ella que quedó pegado al
cristal tras detrozarse su cabeza y cerebro.
Tras ese notorio y trágico suceso e obligó por ley a que todos los
tractores y sus traileras llevaran una barra de metal por atrás a modo
de parachoques. Se llamó la protección de tractores y traileras
agrícolas Mansfield, en honor a ella.
Comentar que esa movida me pasó a mí hace años.
Conducía de día, con enorme visibilidad por una carretera solo, en una
zona agrícola, y delante mio había un cambio de rasante que subía, y
follado subí y de repente me encontré delante mio con el culo de un
tractor que se acababa de meter a la carretera desde un camino entre los
sembrados. La virgen...
Frené a todo lo que me dio el coche, pasando de quinta a segunda para
retener el motor y le metí de un tirón el freno de mano, pero todo casi
al mismo tiempo, con unos reflejos que me salvaron la vida. Me quedé a
dos metros del puto tractor con el corazón saliéndome de la boca. Por
eso cada vez que veo un cambió rasante hacia abajo o hacia arriba, jamás
me fio de ellos. Nunca sabes que te vas a encontrar: un coche lento de
paseo o con abueletes, una vaca, un tractor, o lo que sea.
Volviendo al film, en general es aceptable, teniendo en cuanta la clase
de film y su época. Esto no es la Ira de los titanes, ni nada de eso,
sino un film de romanos, con fantasía, cachas, rubias tetonas, lugares
preciosos y hasta un dragón de tres cabezas.