
Tras el primer film de culto de El cuervo, con el tragicamente
desaparecido Brandon Lee, llegó una nefasta y amarillenta parte, que no
le llegó a la suela de los zapatos al original.
Tras el fracaso de taquilla, el cuervo se convirtión en una serie de
televisión que no pasó de la primera temporada, y tras ella llegó este
tercer film.
Basicamente ahora condenan a un inocente a la silla eléctrica, por la muerte de su novia y tal.
Él no es el asesino, evidentemente, y el cuevo lo resucitará para hacer
venganza y descansar en paz y reunirse con el espítitu de su amada.
La película es mucho mejor de lo que parece.
Por un lado tiene un componente policiaco y de investigación para
descubrir el bueno, quienes son los malos, porque mataron a su novia y
como le encolomaron el muerto a él. Eso eleva el interés de la trama del
film.
Por otro lado este cuervo se aleja de estilo gótico del film original,
para trazar una historia de terror urbano, con elementos gore. Hay
sangre, hay muertes, y se elaja del romanticismo estilista del primer
film para mostrarnos un violento y brutal justiciero del mas allá.
A eso hay que sumarle la preciosa Kirsten Dunst, que dos años después de
este film, en el 2002, se convirtiría en una estrella mundial al ser la
protagonista del primer Spiderman de Sam Raimi, haciendo de Mary Jane, y
en los dos posteriores. Hay que recordarla también por su inolvidable
papel de 1994 en el film de Neil Jordan, Tom Cruise y Brad Pitt,
Entrevista con el vampiro, cuando la actriz era una niña.
Pues la actriz no se libra de la escabechina en este film, porque hasta le cosen la boca.
En general el film es muy superior al segundo, mil veces mas
entretenido, y cuando lo vi en su momento me pareció bien: para pasar el
rato es aceptable. No es una maravilla, pero cumple con bastante
solvencia su cometido.
En definitiva recomendable para todos aquellos que adoran el film
original del cuervo. Esta es una secuela bastante digna dentro de sus
obvias limitaciones y pretensiones.