Recuerdo de chavalín que había un programa APASIONANTE en la televisón
que se llamaba La clave y que conducía con su inseparable pipa Jose Luis
Balbín.
Se emitía un film y luego alrededor de una mesa se
mantenía una tertulia moderada por Balbín, con invitados, que duraba
horas y que resultaba interesantísima. El programa se emitió en
televisión española desde 1976 a 1985. La etapa de Antena 3, en que La
clave regresó a otra cadena no la seguí.
Cuando programas
españoles actuales como 60 segundos triunfan, no me explico como se ha
podido caer en un formato tan absurdo como impersonal, superficial y
estresante.
Joder, invitan a una gente, a un montón de invitados y
se debate un tema a toda hostia. A veces en un mismo programa se
debaten dos temas, reduciéndolo a su mínima expresión. Cada invitado
tiene unos segundos para hablar para que acto seguido el micrófono se
esconda en la mesa. De una forma alucinante los invitados son censurados
y tratados como niñós en una clase, con un sistema de moderación tan
agobiante que te deja flipando. Nadie puede argumentar nada extensamente
o en profundidad. Todo son pocas palabras, rápidas y de puta pena.
¿Para eso invitar a un montón de gente? ¿Para que cada invitado hable
solo 5 minutos en cinco intervenciones? ¿Eso es un programa de opinión y
reflexión? La clave era un programa COJONUDO. 60 segundos es un
producto de los nuevos tiempos tan acelerado como superficial. Vi varios
de sus debates y me parecieron tan estétiles como aburridos. Un signo
de nuestros tiempos.
A lo que iba... En esos tiempos de la clave,
emitieron en TVE una serie de ciencia ficción acerca de la colonización
de marte por parte de nuestra raza. Recuerdo su primer episodio como
algo fascinante y extraño, ya que en el planeta rojo hay restos de una
antigua civilización marciana.
Crónicas marcianas (no confundir
con el show nocturno de Xavier Sardá con el mismo nombre y que fue muy
popular en la cadena Tele 5) está basado en una recopilación de relatos
cortos del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury y que fue publicado
en 1950. Se los considera uno de sus mejores trabajos junto con
Fahrenheith 451.
Esta serie de televisión es un conjunto de
relatos que no siguen una línea argumental continua, sino que son casi
independientes. Tenemos historias como: El picnic de hace un millón de
años, Fuera de temporada o Ylla.
Es interesante sobre todo la
sensación de incomodidad que nos produce el planeta Marte, con ese
entorno tan extraño y la incomprensible arquitectura marciana. La serie
trata de temas como la marginación, la guerra, las extinciones de las
razas, el racismo... En realidad en marte no hay marcianos, ya que estos
se extinguieron a causa de una epidemia vírica, así que solo persisten
sus fantasmas, que interactuan con los seres humanos, además de tener
increibles poderes telepáticos.
Es lúgubre ver como la raza
marciana va languideciendo y desapareciendo, como si nunca hubieran
estado, ante el insistente y muy físico despliegue terraqueo
colonizador.
Rock Hudson protagoniza este film, pero no os
preocupeis. El hombre hace bien su papel y no sale ningún marciano gay.
También salen Cristopher Connelly o Roddy McDowall.
El guión fue adaptado por Richard Matheson, el autor de Yo soy leyenda.
Cronicas
marcianas merece la pena de ser vista. Es un sólido producto que
realmente transpira pura ciencia-ficción y que posee más entidad que
muchas grandes producciones actuales de sci-fi que no valen tres
puñetas. Es sin duda INTERESANTE y tiene un notable poder de
fascinación.
Un detalle que me encanta de Cronicas Marcianas son
sus maquetas, matte-paintings, transparencias y decorados. Los efectos
me producen nostalgia y son notables en el sentido de que merecen la
pena de ser analizados para entender la evolución de la tecnología en el
cine fantástico. Pueden servir de inspiracion a las nuevas generaciones
de cineastas amateurs a modo de guía de realización de efectos
visuales vistosos de forma factible, casera y simple.
RECOMENDABLE.